Araró balnearios, cultura y tradiciones.

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Araró es un poblado del estado de Michoacán perteneciente al municipio de Zinapecuaro, muy conocido por sus balnearios y por el cristo patrono de este lugar.

Araró, significa en lengua purépecha, significa “lugar en donde se agujeran los tarascos las orejas y las narices”.

Los balnearios son uno de los atractivos más importantes de este lugar, son aguas termales y muchos dicen que medicinales.

En algunos de ellos encuentras lugares en lo que te puedes poner barro de azufre el cual tiene muchas propiedades curativas.

Las aguas por los minerales que el azufre contiene proveen de varias alternativas curativas, anteriormente los balnearios eran muy rústicos.

Ya que la gente más que dé lugar de diversión acudía a ellos para curar algún padecimiento.

Actualmente los balnearios ya están más adecuados a la recreación familiar ya que ellos encuentras áreas con chapoteaderos y juegos para los más pequeños.

Sigue habiendo espacios para la parte curativa como lo son los cuartos de vapor y las áreas en donde se coloca el azufre.

Algo característico de este lugar es su iglesia y el cristo que en ella se venera, el cual es muy conocido y famoso por los muchos milagros que ha concedido a visitantes y pobladores.

Una leyenda nos cuenta que a finales del siglo XIX, una joven muy bella que vivía en la Ciudad de Guanajuato, contrajo una enfermedad misteriosa que le empezó a carcomer la nariz.

La niña de nombre Consuelo, estaba próxima a casarse con el hijo de una de los más ricos mineros de la región.

 Ambos se amaban mucho; sin embargo cuando Diego, el prometido, vio que su novia se iba quedando sin nariz, empezó a alejarse de la desgraciada Consuelo.

El Milagroso Señor de Araró

Los padres de la chica trajeron a todos los médicos famosos del estado de Guanajuato con el fin de que curaran a su pequeña. Pero todo fue inútil.

Un cierto día, la tía María le dijo a la madre de Consuelo que en Araró existía una imagen de Jesucristo crucificado que era muy milagrosa, que llevase a la joven para que le pidiese un milagro que la salvara de su tragedia.

 Decidida, la familia emprendió el viaje al santuario de Araró.

 Al llegar Consuelo se postró inmediatamente ante el Cristo, y le pidió con toda la fuerza que le dio su dolor que la curarse.

Así pasó una semana. Regresaron a Guanajuato.

Pasó otra semana más y Consuelo empezó a notar que su nariz se curaba y ahí donde había llagas brotaba carne nueva y sana.

Al mes, estaba completamente curada y Consuelo pudo casarse con Diego, quien vivió siempre agradecido al milagroso Señor de Araró.

Desde entonces nunca faltaron a las misas de celebración del Cristo, y siempre se cuidaron de ayudar a los necesitados.

La fiesta de señor de Araró se celebra el segundo viernes de cuaresma, son miles de personas las que acuden a esta gran fiesta.

Ven y conoce este tradicional lugar de Michoacán.