Centro Cultural Clavijero

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El gran palacio

El estilo Barroco manifestando aquellos abatidos ayeres, las paredes con tintes rosados enmarcando una enigmática edificación, los rincones preservando los más íntimos secretos del pasado, y una construcción perfectamente diseñada describen al “Palacio Clavijero”, quien en años anteriores fue creado para ser el Colegio Jesuita de San Francisco Javier y a partir de ahí su fachada de cantera en dos niveles y sus ventanas molduradas permanecieron a través del tiempo para establecerse ahora como uno de los sitios mas imponentes de nuestra ciudad.

El 2 de diciembre de 1660 el obispo Marcos Ramírez tuvo la iniciativa de crear la cimentación y después que esta ejerció su cargo inicial, los sucesos históricos lo tornaron en correccional para sacerdotes y en el año de 1824 al triunfar la independencia y constituirse los estados de la República Mexicana como federación, se formó el espacio ideal para que los diputados aprobaran, abolieran, reformaran o adicionaran iniciativas a las leyes, convirtiéndolo en el importante Congreso de Michoacán, para después sus viejos cuartos convertirlos en oficinas de gobierno.

El nombre de esta suntuosa expresión hace honores a un personaje extraordinario, quien fue acogido por estas murallas; Francisco Javier Clavijero, un hombre dedicado a su crecimiento intelectual; a la docencia y la investigación, en donde varias de sus aportaciones en distintas ramas aseguran su grandeza y sus obras nos hacen un recuentro de nuestro México antiguo.

Ahora el Palacio Clavijero ha sido inaugurado como un centro multidisciplinario, que invita a todos los ciudadanos a empaparse del arte y la cultura, dándole una mayor difusión a través de representaciones, exposiciones y escenarios artísticos y así enriquecer el intercambio pedagógico.

El Centro Cultural, recientemente restaurado y promotor de la formación artística, tiene la finalidad de “elevar la apreciación de la sociedad” a las artes, “complementar y elevar los servicios culturales existentes en la entidad”, y con esto apoyar la formación profesional a la investigación cultural.

Por esto y más visita este Palacio, ¡su majestuosidad te conquistara!

Ariadna P. Páez