Facultad de Ciencias Físico Matemáticas

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direccionCiudad Universitaria, Edificio “B”

telefono01 (443) 316-72-57, 01 (443) 322 35 00 Ext. 3069

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La Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas se construye a lo largo de su historia en un centro universitario en donde se dan las condiciones para el desarrollo de la cultura, referente a las actividades docentes, de divulgación, investigación y extensión a las que ha dado acogida.

Ha cumplido de una manera amplia y bastante exitosa con los objetivos para los cuales fue fundada, sus egresados han trascendido a nivel estatal, nacional e internacional. Se erige en la actualidad como uno de los pilares de la máxima casa de estudios de nuestro estado.

La licenciatura en Ciencias Físico-Matemáticas se creó el 23 de noviembre de 1968 con el propósito fundamental de formar recursos para cubrir la demanda de profesores en estas áreas en el nivel medio superior principalmente.

La ECFM tuvo como antecedentes a la Facultad de Altos Estudios “Melchor Ocampo”, creada el 17 de noviembre de 1961. En ella se ofrecían las licenciaturas de Historia, Filosofía y Físico-Matemáticas.

En la actualidad el objetivo de la Escuela de Ciencias Físico-Matemáticas puede dividirse en tres con la misma importancia:
Realizar docencia de calidad enfocada a la preparación de personal con una formación científica rigurosa suficiente para desarrollar nuevas aplicaciones en el campo de la tecnología y para realizar investigación científica.
Realizar investigación científica de excelencia, competitiva en cada área en los trabajos internacionales, pero a la vez que sea relevante para nuestro país.
Realizar extensión universitaria para optimizar nuestras capacidades y recursos y servir a la comunidad a la que debemos nuestra existencia, participando activamente en la creación de una nueva cultura que retome lo mejor de nosotros y del mundo.

En nuestros días, la facultad ha contribuido de manera fundamental a conformar corrientes de pensamiento en nuestro pueblo, es ya un punto de referencia para las futuras generaciones. Sigue ahora consolidar nuestras actividades para que la universidad en general, y nuestra escuela en particular, se vuelva un centro sólido de investigación.

Dentro de la modestia de recursos que la caracteriza, tal labor se ha realizado de una manera difícil de mejorar en lo referente al aspecto humano, pero, el vigor que aún requiere debe emanar de una suficiencia de recursos que permita a los investigadores en el ejercicio de su función y a los estudiantes en el desarrollo de su formación una libertad de acción equiparable a la que existe en otros centros de educación superior. No debemos contentarnos con el éxito alcanzado dentro de las aulas, urge que nuestros alumnos se conviertan en algo más que simples portadores de conocimiento. Por un lado, el ejercicio de las actividades científicas a lo largo de sus estudios lo dotan de una capacidad sólida de abstracción y análisis.

Será, a diferencia de egresados de otras carreras de nuestra universidad, una persona con la posibilidad de trabajar de forma multidisciplinaria distinguiendo rápidamente los aspectos centrales de los problemas que se le presenten, se convierte inmediatamente como un líder en el aspecto intelectual, con posibilidades amplias de tomar decisiones trascendentes.

Requerirá así de la madurez que surge de la experiencia para consolidar su formación: dicho de otra manera, el permitir a nuestros estudiantes desarrollarse en actividades afines redundará en un beneficio mutuo. Por otra parte, el auge que temas de vanguardia y reciente empuje como las ciencias computacionales dan a ambas áreas, sustentado en la íntima relación que tienen con la física y las matemáticas, nos convierten en la institución por excelencia para incorporarlas a nuestros planes. Nuevamente, se requerirá de recursos materiales para que nuestros investigadores puedan competir en igualdad de circunstancias con los grupos de trabajo de otros lugares.

En resumen, contamos con el potencial humano para cumplir con nuestras actuales tareas de investigación. En la medida en que se reciba un impulso canalizado en términos de apoyo para la realización de proyectos de investigación dentro de nuestra universidad y en conjunto con otras instituciones, podremos realizar de manera diferente la labor de investigación que demanda nuestra sociedad, y realizaremos la ambición de convertirnos en una escuela digna de la universidad del milenio que comienza.