Movimientos Migratorios

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Una consecuencia importante del comportamiento migratorio es que las tortugas marinas frecuentemente cruzan fronteras nacionales o nadan a través de aguas internacionales.

Por lo tanto, el comportamiento migratorio hace que la conservación de las tortugas marinas requiera un esfuerzo de manejo internacional. Por otra parte, el ciclo de vida incluye el uso de diferentes ambientes para completar las diferentes etapas de su vida. Hábitat pelágicos, o de altamar, para las primeras etapas de su vida; hábitats costeros para el desarrollo de los juveniles y subadultos; corredores migratorios; hábitats de anidamiento y de interanidamiento. En muchos casos estos ambientes están separados por grandes distancias, solamente cuando se localicen e identifiquen plenamente cada uno de éstos para cada población, podrán ser afrontadas las amenazas de una manera completa (Alvarado y Delgado 2005).

De acuerdo a información de marcaje y recaptura (Alvarado y Figueroa, 1992), la tortuga negra realiza migraciones entre los extremos sur y norte de su rango de distribución. Las recapturas de hembras que han sido marcadas en Michoacán se han registrado en el Salvador, Guatemala, Nicaragua, Costa Rica y Colombia. También se han conseguido recapturas en aguas mexicanas, principalmente en el Golfo de California y áreas adyacentes, así como en la costa de Oaxaca. Las recapturas de Centroamérica son más frecuentes en El Salvador y Guatemala, mientras que en México son más abundantes en el Golfo de California. De 94 recapturas registradas en el periodo 1989–2000, 44 fueron capturas accidentales realizadas por camaroneros. La mayoría de las recapturas se llevaron a cabo muy cerca de la costa, debido probablemente a que la mayor parte de la pesca comercial en el Pacífico Oriental ocurre en la angosta plataforma continental (Alvarado y Figueroa, 1990).

La profundidad promedio de 13 sitios de captura fue de 24.3±5.8 metros (rango = 10–72). La distancia más larga registrada recorrida por una tortuga antes de su captura fue de 3,160 km.

Esta tortuga fue marcada en Michoacán y recapturada en Charambira, Colombia. La velocidad mínima de desplazamiento de las tortugas recapturadas fue de 22.5 km/día (rango = 8–38). Una hembra de tortuga negra a la cual se le colocó un trasmisor de satélite después de anidar en Michoacán se rastreó por dos meses. Esta tortuga viajó a Centroamérica, nadando aproximadamente 2,000 kilómetros  a una velocidad promedio de 33 km/día (Byles et al., 1995). Una tortuga marcada en Michoacán y recapturada en el Canal de Infiernillo del Golfo de California recorrió 1,520 km en un lapso de 246 días (Seminoff et al., 2002a).

Las tortugas negras juveniles se incorporan a los hábitats de desarrollo y alimentación costeros en la Península de Baja California a un tamaño de aproximadamente 40 centímetros (LRC) (Seminoff et al., 2002b).

Las tortugas negras abandonan los hábitats pelágicos y se incorporan a las áreas de desarrollo y alimentación costeras a un tamaño de aproximadamente 40 centímetros (LRC) en la Península de Baja California (Seminoff et al., 2002b). En estas áreas, las tortugas negras cambian su dieta a artículos principalmente de origen vegetal. Como especies herbívoras, la tortuga negra junto con la verde, ocupan un nicho alimenticio único entre su grupo, ya que consumen principalmente pastos marinos y algas, aunque también llegan a proveerse en ocasiones de artículos de origen animal, especialmente medusas, tunicados y esponjas.

La composición de la dieta varía con las áreas de alimentación. En Perú los siguientes artículos alimenticios han sido reportados en contenidos estomacales: algas (Macrocystis, Rhodymenia y Gigartina), moluscos (Nassarius, Mytilus y Semele), gusanos, medusas, anfípodos y peces, especialmente sardinas y anchovetas (Hays-Brown y Brown, 1982).

Carlos Delgado Trejo, Javier Alvarado Díaz