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De origen humilde y espléndido, así es el Templo de la Cruz

El Templo de la Cruz inició su construcción durante 1680 – 1690 y fue ordenada por el padre Nicolás de la Serna, una de las figuras más importantes de la antigua Valladolid, lo que empezó siendo una simple edificación con un techo de teja y solo una cruz en su interior, se convertiría años más tarde en una de las iglesias más suntuosas del siglo XVIII.

En su interior se conservaban doce retablos de madera dorada y numerosos lienzos, incluyendo algunos bienes como alhajas; la gran riqueza de este templo fue tal, que lo convirtió en objeto de numerosos saqueos durante los años siguientes.

Fue entonces que en el siglo XX, por órdenes del obispo Don Atenógenes Silva, se remodeló la iglesia una vez más, elevando el techo y modificando el altar mayor, todo esto a pesar de los saqueos y los cambios que con ello sufrió dicho templo, hoy en día cuenta con algunos retablos que decoran su interior, su cuidado está  a cargo de los misioneros del espíritu desde 1920.